Sendino: cuando una conversación termina convertida en canción
Guitarras, melodías pop, canciones escritas en inglés y una forma personal de mirar hacia lo cotidiano. De Ocean a I, Me, Myself, entramos en el universo musical de Sendino sin prisas por ponerle una etiqueta.
A veces una canción empieza con una guitarra. Otras con una frase, un recuerdo o una conversación que, por alguna razón, decide quedarse dando vueltas en la cabeza más tiempo del previsto.
A Sendino le ocurrió algo parecido con I, Me, Myself. Una conversación con una amiga terminó convertida en canción y añadió una nueva pieza a un proyecto donde la guitarra ocupa buena parte del paisaje.
Antes había llegado Ocean, publicada en abril de 2026. Dos canciones distintas, pero con algunos puntos de encuentro: melodía, guitarras, letras personales y un territorio que se mueve entre el indie pop y el pop-rock.
Sendino compone y produce su propia música, canta en inglés y sitúa entre sus referencias a nombres como The Beatles, The 1975 o Gracie Abrams.
Una combinación suficientemente abierta como para que intentar resolverla con una etiqueta resulte bastante menos interesante que escuchar las canciones.
Guitarra, melodía y espacio para respirar
Ocean fue la primera canción publicada oficialmente por Sendino, en abril de 2026.
Hay algo revelador en elegir una canción así como presentación. No entra dando patadas a la puerta ni intenta demostrar diez cosas al mismo tiempo. El peso está en la melodía, en la guitarra y en una producción suficientemente contenida como para dejar respirar a la canción.
También permite intuir la importancia del instrumento dentro de su manera de escribir. La guitarra no está únicamente ahí para sostener acordes: forma parte del lenguaje desde el que construye las canciones.
Ocean
Primera publicación oficial de Sendino y primera pieza disponible para entrar en su universo musical.
Beatles, The 1975
y Gracie Abrams
Preguntar por las influencias de un músico puede ser útil siempre que después no convirtamos las respuestas en una ecuación.
Sendino cita tres referencias suficientemente alejadas entre sí como para dejar bastante espacio entre los puntos.
The Beatles
La melodía como columna vertebral y esa vieja idea —todavía bastante difícil de mejorar— de que una canción debe ser capaz de sostenerse cuando se retira todo lo demás.
The 1975
Guitarras observadas desde el pop contemporáneo, producción, texturas y una libertad estilística que permite cambiar de paisaje sin pedir demasiado permiso.
Gracie Abrams
Una escritura cercana y conversacional donde un episodio cotidiano puede proporcionar material suficiente para construir una canción.
Cuando la canción ya estaba escondida en una conversación
El segundo lanzamiento de Sendino llegó el 7 de agosto de 2026 y parte de algo bastante más concreto: una conversación con una amiga.
Quizá ahí encontremos una pista más interesante sobre su manera de escribir que en cualquier enumeración de géneros musicales.
Muchas canciones nacen buscando una gran historia. Otras aparecen simplemente porque alguien presta atención a aquello que normalmente dejamos escapar: una frase, una duda, algo que alguien dice delante de nosotros sin saber que acaba de abrir una puerta.
I, Me, Myself nace de ese lugar y continúa desarrollando la combinación de sensibilidad pop y guitarra que ya estaba presente en Ocean.
I, Me, Myself
Una conversación convertida en canción y una nueva pieza dentro del lenguaje musical de Sendino.
La canción también ha encontrado uno de sus primeros espacios de difusión fuera del proyecto: Radio Wigwam la ha incorporado a su selección de Hot Tracks.
Una discografía se cuenta en canciones.
Una artista, no siempre.
Medir a los artistas exclusivamente por el número de discos, oyentes o titulares que acumula suele decir bastante más de la industria que de la música.
En Estudio Ruta 66 preferimos algo bastante más sencillo: escuchar primero y clasificar después. Si es que realmente hace falta clasificar.
Las canciones acaban diciendo quién eres
Las referencias de Sendino son reconocibles, pero ninguna tiene por qué convertirse en destino.
Quizá una de las cosas más interesantes de escuchar lo que venga después será precisamente comprobar qué elementos permanecen, cuáles desaparecen y cuáles terminan transformándose hasta que resulta imposible rastrear con claridad de dónde salieron.
Porque construir una identidad musical no consiste necesariamente en inventar algo que nadie haya hecho antes. A estas alturas, semejante misión empieza a rozar la crueldad.
Muchas veces consiste simplemente en conseguir que elementos conocidos terminen hablando con una voz reconocible.
Sendino continúa desarrollando su proyecto y trabajando en nuevas canciones. Será precisamente ahí, canción tras canción, donde podremos escuchar cómo se mueve ese lenguaje.
Dos canciones.
Una misma firma.
No hace falta una discografía interminable para sentarse delante de dos canciones y escucharlas como merecen.
Estudio Ruta 66 · Música y proyecto artístico: Sendino
